sábado, 12 de noviembre de 2016

Una enfermedad llamada amor

En ocasiones he tenido los fragmentos de mi corazón entre las manos, intentando encontrar la manera menos dolorosa de reconstruirlo. Es cierto, todas las maneras son dolorosas, porque el amor duele.

Sentía que tocaba el cielo con la yema de los dedos, que sobrevolaba los rascacielos de Madrid de tu mano, pero luego todo fue como una avería, y caí en picado sobre la acera de la Gran Vía. Lo nuestro fue como declararle la guerra al invierno, como morir abrazados en medio de las llamas y como besar al diablo.

Te di lo mejor de mi, te quise como se quieren pocas cosas, te consentí, te dediqué letras que nadie jamás escribió, te amé más allá de lo imposible... Pero nunca estuviste para mí, sin embargo, siempre supiste como tratarme. Un gesto, una mirada, una sonrisa, a mí me llenaba de ilusión y felicidad, y tú lo sabías. Pero tal vez, aunque no me querías, necesitabas que te quisiera, y eso es lo que más odié de ti. Pero tampoco me arrepiento, al fin y al cabo, me diste las noches de insomnio y amor más bonitas de mi vida

Pero ahora voy a amarte en silencios, provocando ausencias, e inventando distancias. Desde hoy voy a amarte sin poemas, con muy pocas acciones y escasas palabras. A partir de ahora voy a amarte del mismo modo que tú me amas a mí.





A partir de ahora comenzaré a subir mis textos aquí, porque en ocasiones todos tenemos que expresarnos, todos tenemos que llorar y reír, todos queremos romper el cielo y abrazar al diablo; creo que todos queremos ser escuchados.


4 comentarios:

  1. ¡Hola :D! Me parece muy buena idea y me ha encantado tu texto, ¿cuántos corazones rotos hemos de sufrir?

    ¡Un beso y sigue así!

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    1. Esperemos que no sean muchos... ¡Gracias por pasarte!

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  2. ¡Hola!
    Te animo a que sigas subiendo cada vez más textos, ya que a mí me ha gustado mucho lo que he leído.

    Un abrazo<3

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